Conocí a Diana en Chile. Ella trabajaba en Puerto Montt, para el salmón, y yo trabajaba en Viña, para una consultora. Por ahí salió un proyecto, ella fué a Viña del Mar y luego yo estuve por las tierras del sur. Nos hicimos amigos y, a pesar de venirme a Barcelona, mantuvimos contacto. Ella, que ya habia estado por acá, siempre se confesó enamorada de esta ciudad y durante un par de años amenzó con dejar todo y venirse. Al final la amenza se hizo realidad.
Aún recuerdo las primeras cervezas que tomamos juntos hace como 2 años. En esa oportunidad, en plena Rambla Gaudí, me confesó su pasión por la actuación y su plan de comenzar a estudiarla.
Aún recuerdo las primeras cervezas que tomamos juntos hace como 2 años. En esa oportunidad, en plena Rambla Gaudí, me confesó su pasión por la actuación y su plan de comenzar a estudiarla.

Y aquí está la Diana, con su pequeño-gran papel. Me alegra.

















